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Anetta Keys, la belleza extraterrenal del arcángel de Knivoklát

Volvemos a echar una mirada en el pasado para zambullirnos en el polvoriento catálogo de starlettes del Este retiradas. En este caso, para comprobar los estragos que causó Anetta Keys, el rostro más bello que ha pasado por las manos del director cazatalentos Pierre Woodman. Muchos de nuestros lectores no sabían de la existencia del arcángel de Knivoklát, apodo con la que fue bautizada justo después de presentarse al casting del citado pornógrafo francés. Así que aprovechamos la ocasión para exponer al mundo uno de los especímenes femeninos más puros que ha salido de la República Checa. Una mujer de belleza extraterrenal que extendió sus alas por la industria de adultos de la década de los 2000.

Mucho antes de rodar sexo filmado se hacía llamar Aneta Smrhova y era una simple aficionada al patinaje artístico en la ciudad de Praga que vio recompensados sus rasgos elegantes cuando un fotógrafo se enamoró de su fascinante encanto, en 2001. Ese fue el pistoletazo de salida de su breve carrera como modelo erótica, ya que le picaba el gusanillo de probar como sería grabar sexo filmado y no tardó en hacer sus deseos realidad presentándose en la capital checa a uno de los castings intimistas de Pierre Woodman en 2002. A partir de aquí, su fama se multiplicó por mil, llegando a rodar más de 185 escenas hasta 2008, momento de su retiro.

Aunque en el imaginario colectivo recordamos a Anetta Keys por aquella audición pornográfica, la mayor parte de su filmografía se basa en la temática lésbica, dejando de lado el sexo heterosexual. De hecho, fue estrella de contrato en productoras como Twisty, 21Sextury y DDF Network. Sin olvidarnos de su paso por el sello Private, en donde la incluyeron en la película «Best by Private 70: Lesbian Dreams». Ni de sus escarceos sáficos con las despampanantes húngaras Eve Angel y Sandra Shine, o la mismísima Silvia Saint.

También fue conocida por otros sobrenombres como Cindy Sweet, Aneta Steele o JeeTee, con los que fue acuñada cuando posó desnuda en varias ediciones de las revistas eróticas Playboy, Penthouse y Hustler. Puede que su performance sexual no estuviera a la altura de otras bestias checas, pero en términos de erotismo fue una de las actrices porno europeas más aclamadas de todos los tiempos. Su rostro tenía un nivel de perfección absoluto, una auténtica preciosidad natural de las que ya no existen entre tanto artificio estético.