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Anna Chambers, echando monedas a la tragaperras moscovita

A la rusa Anna Chambers la conocimos hace un 4 meses y rápidamente la cosificamos como una máquina tragaperras moscovita que causa a su paso adicción al sexo, cual ludópata enganchado al ñogo ñogo. Y es que su sexy cereza tatuada en sus ilustres posaderas es tan hipnótica que cada vez que sus carnes se ponen trémulas nos roba el aliento. El director Mike Adriano ha querido echarle varias monedas en su ranura (nunca mejor dicho) para ver cómo funciona y la ha invitado a Nympho para que suba su listón de compromiso con la industria. Solo el tiempo nos dirá si estamos ante una gladiadora que quiere dominar este arte o solo un cuerpo rebosante de curvas vacío de significado.