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Diamond Foxxx seduce con la experiencia de su madurez

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Resulta alucinante que Diamond Foxxx pudiera escapar de la América profunda (es de un pueblecito de Virgina) y conseguir trabajar en la meca del porno. Pero más sorprendente es que a lo largo de su trayectoria ha envejecido como el buen vino y se ha mantenido impresionante desde los 31 años, cuando empezó en la profesión, hasta casi el medio siglo de edad. Eso sí, con su buena dosis de inversiones estéticas, casi obligatorias a día de hoy para vivir del mundo de las neumáticas MILFs, que la han ido transformando sin perder su garbo. Para ella el tiempo no pasa y se adapta a los cánones cual camaleón pornográfico. En el estudio My Friends Hot Mom da un buen ejemplo de lo que se ha convertido: una cougar de manual que asalta a pipiolos.