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Jessyka Swan, el placer de la servidumbre anal

Tener apellido de cisne (Swan), y ser una atractiva muchacha de Budapest, son claros indicios de que Jessyka Swan tiene unas bases estéticas más que decentes para dignificar la profesión de pornoputa. Venida de aquel vergel de preciosidades centroeuropeo, Jessyka se inició en el coito grabado siguiendo el camino que muchas, antes que ella, escogieron. Una senda que lleva a probar primeramente las escenas masturbatorias en solitario y luego dar el paso al porno lésbico suave. Por suerte, se atrevió a ir un pasó más allá y catar las pollas del estudio 21Sextury. Eso sí, se nota que escasea en destreza pese a que interprete a una entregada sirvienta dándole placer al señor de la casa. La típica pornochaca o empleada del hogar erótica, esta vez revestida del glamcore europeo y de la servidumbre del sexo anal.