Atención, usuarios de la aristocracia del porno, hoy os presentamos a un “peso pesado” de la industria, Ivy Lebelle. 1,70 metros de pura carne bien distribuida, melena castaña (usualmente), ojos azules y unas proporciones de 36D-27-36 que desafían a los fisioterapeutas. En 2017 esta mujer decidió dejar de perder el tiempo en trabajos de mierda ofrecidos por empresas y negocios infames inmersos en este sistema capitalista repleto de hijos de la gran puta arrodillados al Dios Don Dinero a toda costa, y decidió meterse de lleno en el porno, acumulando, ala postre nominaciones a «Estrella Revelación», «Mejor Culo» y «Culo Más Épico». Porque en esta industria muchos trofeos tienen forma de glúteos. Ella misma lo dejó cristalino en su entrevista para Fleshbot allá por 2017: “Me encanta el sexo, amo los extremos y las guiones absurdos”. Y es que seamos sinceros, nadie ve porno por la profundidad del guion. Pero ojo, que la muchacha venía con discurso filosófico bajo el brazo. Esto es, quería usar su fama como plataforma para educar a la peña sobre el trabajo sexual y quitarle la vergüenza al asunto. Filosofía de alto nivel mientras te comes un nabo XXXL. Un aplauso por el empoderamiento entre corrida y corrida. Para ustedes, “Anal Riot”, una de sus escenas de sexo anal más celebradas, cortesía de Evil Angel.
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