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Jada Fire, la squirtwoman afroamericana de pezones negros que revolucionó el circuito amerciano

Jada Fire (1976) fue una de las actrices porno afroamericanas más populares de principios de siglo XXI, y posiblemente la representante de raza negra más influyente de una época racista en la que era patente la escasa variedad racial en la industria pornográfica americana. Pero si su pátina reivindicativa os impresiona, preparaos para su carta de presentación física, porque Jada era conocida por sus peculiares ubres lactantes: unos fuertes pechos con grandes areolas negras que la catapultaron a lo más alto del ranking de las tetudas y a estar nominada tres años seguidos (2006 a 2008) como «Artista Femenina del Año» en los premios AVN Awards.

Además, era también conocida por el terrible poder erótico que encerraban sus gruesas curvas. Una voluptuosidad exacerbada, que le otorgaba un poderío físico a lo Serena Williams pornográfica, a la que iba conjunto un halo de superioridad sexual que se reflejaba en su actitud: follaba como una furiosa pantera en celo. Sin olvidarnos de sus icónicos aparatos dentales (brackets que llevó hasta 2006) y labios carnosos por los que escupía insultos muy al estilo de las también expornostars Vanessa BlueMonique (algún día hablaremos también de ella).

En lo referente a sus performances sexuales, es imposible olvidarnos de sus míticos squirtings con los que se corría en el rostro de sus compañeros masculinos, como si se tratase de una eyaculación facial femenina de mujer a hombre. Sus cumshots vaginales eran tan legendarios como los de Cytherea y tienen buena parte de la culpa de haber normalizado esta práctica húmeda hasta entonces casi desconocida en el mundillo. No en vano, su actuación en el showcase «Jada Fire Is Squirtwoman», de Elegant Angel, le supuso un premio a los AVN de 2008.

Sus escenas anales son harina de otro costal. Su ano estaba revestido de acero y tan entrenado en reyertas que tenía el superpoder de hacer eyacular precózmente a sus partenaires, que caían como moscas ante unos glúteos forrados de grasa que hacían temblar la pantalla cuando cabalgaba a lomos de algún semental. El ejemplo lo tenemos en «Hit That PHAT Ass 4» (2004) y «Big Wet Asses» (2006), dos de las producciones más importantes de Elegant Angel sobre starlets afroamericanas propietarias de panderos gigantescos.

Sus inicios en la profesión del sexo filmado se remontan a 1998, cuando tan solo era una excamarera de Kentucky Fried Chicken —posiblemente la mayor cadena de comida basura de EE.UU— que emprendió un viaje asombroso al lado oscuro al decidirse por trabajar como operadora de una línea telefónica erótica. A partir de aquí, su seguridad, sus curvas, su polivalencia profesional, le permitieron grabar a lo largo y ancho de categorías como el gangbang, hardcore, orgías, interraciales, dobles penetraciones, bondage y especialmente en anales, convirtiéndose en una de las musas de este doloroso registro cuando ganó el premio «Mejor Escena de Sexo Anal», en los AVN Awards 2007, por su participación en la película «Manhunters».

Durante 22 años (1998-2012), la nacida en Los Ángeles ha aparecido en más de 800 películas y ha vivido en sus carnes todo tipo de práctica sexual, motivos por los que se le concedió el doble honor de estar presente en el Salón de la Fama AVN y el de XBIZ. Un doblete al que solo tienen derecho las starlets que dejan una huella imborrable.