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Vanessa Blue ya es una afropornostar vintage

Resulta evidente que conforme van pasando los años nuestro catálogo de señoras vintage va aumentando en número de forma casi exponencial. Es lo que le ha sucedido a la rotunda Vanessa Blue, posiblemente la afroamericana más famosa del porno (junto a Jada Fire) durante los años 90 y década del 2000. Las razones de porque ostentaba un puesto tan elevado en una época tan racista con las starlettes «ebonys» saltan a la vista: unas tetas negras naturales gigantescas que a pesar de su peso gozaban de una magnífica forma y un culo de color tan grande como bien puesto. Se convirtió en la indiscutible reina de la jungla interracial.

Por lo visto la privilegiada genética de Vanessa le permitió lucir un cuerpazo sin mácula libre de celulitis, lorzas y flacideces. Al menos en la primera parte de su carrera cuando era de tragaderas anchas y grababa anales por doquier, antes de que comenzara a engordar y terminara convirtiéndose en una BBW de manual, porque ya en su tramo final, al borde de los 209 vídeos de su filmografía, la pudimos ver muy desmejorada en aquella escena de Brazzers del 2011 junto a Manuel Ferrara.

Y es que aunque suene racista las negras tienen los pechos más grandes, la silueta más sinuosa, las curvas más esbeltas y sobre todo poseen una mayor capacidad de movimiento de las caderas que las convierten automáticamente en mujeres con mejores dotes amatorias que cualquier otra de distinto color de piel.

La neumática pornostar de color no solo exhibió una sexualidad deslenguada delante de las pantallas —le encantaba soltar tacos mientras cabalgaba— que le hizo ganar un premio AVN en 2005. Vanessa también dirigió selectas películas gonzo bajo el pseudónimo de Domina X. Suya es la saga «Black Reign», un referente en sexo interacial que abrió el camino a muchas otras cintas multiétnicas que tan mal vistas estaban por aquel entonces.