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Kay Lovely, la rubia atómica en el lado oscuro

A lo largo de la historia pornográfica, los apodos artísticos de muchas starlettes han tenido un doble significado por combinar ingeniosamente una serie de palabras con doble significado. En este sentido, Kay Lovely ha querido usar su apellido para simbolizar el mito de la rubia, o sea, el de la mujer nórdica a semejanza de la diosa mitológica Freia, descendientes de la semilla de Thor y otras perfecciones vikingas. Y es que su arquetipo incomparable acaba de ser el máximo protagonista en la controvertida productora Blacked, lugar que se nutre de cabellos radiantes y soleados para provocar contrastes letales entre la piel clara —blanca como el lirio— y musculosos actores porno afroamericanos.

El sexo interracial de Blacked está tan implantado en nuestra sociedad que cualquier pornólogo sabe que es territorio de rubias escandinavas, rubias americanas al estilo muñeca Barbie y todo tipo de mujeres con una cascada dorada cayendo por sus hombros. Es aquí donde la californiana gana puntos para ser proclamada como la próxima «Mejor Pornostar del Año» en algún certamen AVN o XBIZ Awards. Porque sus impolutos senos naturales son un espectáculo absoluto de ver cuándo se encuentran rodeados de intensa iluminación, sábanas blancas y negros empotradores.