Para los que no estén al día de algunas inmundicias que pululan por internet, Clavicular (nombre real Braden Eric Peters) es un streamer de 20 años convertido en fenómeno de culto dentro de la subcultura más tóxica del momento. Este espantajo se ha hecho famoso por alardes intelectuales como pegarse martillazos en la cara, inyectarse metanfetamina, disparar a un caimán en directo, desmayarse por sobredosis mientras emitía y ser grabado cantando «Heil Hitler» en una discoteca de Miami mientras soltaba saludos nazis. Pues bien, este personaje fue el invitado estrella de la fiesta que el podcaster Ryan Pownall montó en Miami.

Lo que tenía que ser una noche de relax acabó siendo una experiencia aterradora, y las propias actrices lo contaron en X con todo lujo de detalles. Zoey Uso arrancó describiendo el pavor: «Literalmente fue una de las noches que más meido he pasado. Imagínate estar encerrada en un baño con tu mejor amiga en una fiesta (y yo nunca salgo) y solo escuchar gritos en el pasillo. Algo sobre una pistola, todo el mundo gritando ‘salid, salid’. Literalmente sonaba a puta locura».

Vante fue más directa al grano: «Anoche fui a un ‘kickback’ pensando que era lo bastante seguro para tomar una copa, estar con amigos y conocer gente nueva. En cambio, acabé a metro y medio de distancia de alguien a quien estaban dando una paliza y de un arma que sacaron. Para que algo así pase y que la fiesta no… bueno, ya lo sabéis».

Pero lo que más indignó a las asistentes fue descubrir que el caos fue una consecuencia previsible. Willow Ryder, que ya había tenido un encontronazo con Clavicular durante la fiesta, soltó la bomba: «Clavicular fue invitado a la fiesta de Ryan. Ryan me dijo directamente, cuando le estaba diciendo que estaba haciendo llorar a mujeres, que Clavicular estaba allí porque era la persona más famosa de la sala y porque promocionaba la fiesta. Esta noche fue la más aterradora de mi vida. Sigo temblando y llorando de pensar que iba a morir. Encerrada en el baño escuchando los golpes a solo unos metros. ¿Y por qué cojones tenía el anfitrión una sonrisa cuando pasó todo esto?».

Luego llegó lo del arma de fuego, pero para entonces el desastre humano ya estaba servido. Pownall colgó un comunicado disculpándose con los comentarios cerrados (vaya casualidad). Las actrices fueron humilladas en cámara, acosadas, encerradas en baños mientras sonaban golpes, y todo porque el anfitrión prefirió proteger al streamer nazi-de-mierda antes que a las invitadas de su propio gremio. Así que ahora el sector quiere boicotearlo. Y con razón.
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