Esta parisina de nacimiento y granadina de corazón rezuma arte para las nuevas generaciones. Hija de una poetisa feminista y un guitarrista flamenco, Zoe Jeanneau Canto creció entre las cuevas del Albaicín y las juergas de la saqga familiar Morente. Pero una cosa es la herencia cultural y otra muy distinta lo que esta chica suelta por la boca, porque mientras su mamá escribía versos sobre el empoderamiento femenino, la niña crecía entre los Kefta Boyz y se sacaba del pecho eso de que «La Zowi es una puta» en cada uno de sus temas.

Se piró de casa con 16 años, pasó por Londres, Marsella y medio continente, y se ha convertido en la matriarca indiscutible del trap español . Desde que soltó aquello de que el trap es «dinero y drogas», pero también una forma de que las mujeres manden, La Zowi ha facturado como nadie . Con hits como Raxeta, Mi Chulo y un magazine llamado Ama de casa (qué cojones de título más irónico para la reina de la noches de after), se ha ganado a pulso estar en boca de todos . Hasta Los Javis la llamaron para meterse en la piel de Sonia Monroy en eso de Veneno, y luego se fue a juzgar reinas en Drag Race.

En su vida privada, tampoco se anda con tonterías, tiene un hijo con el rapero Yung Beef, y cuando no está follando bajo los focos o soltando rimas contra el patriarcado, se dedica a denunciar que la censuran en festivales, y a poner en su sitio a los periodistas con más salidas de tono que Carmen de Mairena.












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