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Little Caprice y su suavidad vaginal edulcorada

Si hay que poner un apelativo a la diva checa Little Caprice para definir su particular estilo pornográfico sería sin duda alguna el de aterciopelada. La starlet empezó su carrera grabando escenas en solitario y continuó buceando por el lesbianismo más sedoso hasta descender a los abismos de la sodomía, casi siempre en compañía de su marido, el odiado Marcello Bravo. Pero ni siquiera en sus contiendas de mayor intensidad sexual logra desprenderse de esa suavidad y ternura que la rodean hasta invadirla en sitios como FemJoy, White Boxxx o Joymii.

En su página web oficial «Little Caprice Dreams» —un proyecto semiamateur donde ahonda propuestas íntimas y personales— caemos presos de su particular porno artesanal, que está barnizado con una doble capa de encanto natural y softcore suave. Solo hay que ver su imagen de muñequita de porcelana adorable, como sufre espasmos de placer cuando se toca con la mano. Es como un estuche de monerías que nos va descubriendo nuevos gestos adorables. Una lástima que no amplíe sus registros sexuales más allá de su suavidad vaginal edulcorada.