Jillian Janson es un claro ejemplo de que colgar el delantal de camarera para meterse a folladora profesional es una decisión digna de considerar si una chica acaba hasta el coño de servir platos a una clientela que te desnuda con la mirada y que babea, y no precisamente por la comida. Hablemos también de su estampa; rostri angelical, 1,70 de estatura, melena castaña clara, ojos claros y unas medidas cien por cien naturales que han ido fluctuando debido a su peso variable. Allá por el 2013 era un puto manjar que comenzó coleccionar trofeos como «Mejor Artista Femenina», «Mejor Cuerpo» y hasta el dudoso galardón de «Starlet Infravalorada». Así se expresaba en su entrevista para Orgasmatrix en 2015 con una sinceridad que roza el descaro: Honestamente he tenido orgasmos reales en todas mis escenas. Pero con el chorreo y el anal es cuando exploto más”. Y remata comparándolo con su antiguo curro: No puedes expresarte así de camarera, atrapada en una rutina sin viajar. En definitiva, Jillian Janson pasó de servir platos a servir su trasero en alta definición. Y es que su devoción por el anal es manifiesta, como podéis ver.


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