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El flow perdido de Nia Nacci, la otrora sílfide mulata

Cuando Nia Nacci debutó en el porno yanqui (2017) rápidamente las hordas pornófilas la bautizaron como un logro del mestizaje. Una preciosa mulata fruto de la diversidad étnica que quedó arraigada en las élites del star system gracias a su inusual perfil: ser una refinada «ebony» con aspecto de sílfide caucásica. De hecho, algunas voces no tardaron en proclamar a la novata de Oklahoma como la heredera espiritual de la guapísima Harley Dean en cuanto vieron que se dejaba hacer muescas en la culata en casa de Mike Adriano, razón por la que en esta parroquia la bautizamos como una reina anal venida de África.

Han pasado casi 5 años desde sus primeras andanzas pornográficas y lo cierto es que ha sustituido parte de su exotismo étnico con kilos de grasa. Ya no es aquella delgada afroamericana que usaba como reclamo sus rasgos elegantes y encanto juvenil, ahora su cuerpo ha crecido en dimensión y consecuentemente ya no es una imprescindible en las productoras más importantes del negocio de la carne. Al menos siempre tendrá un hueco en Dogfart Network, donde nos recuerde sus otrora heridas sexuales.