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Rachael Cavalli pide la revancha sexual a Manuel Ferrara

En la trituradora de carne fresca que es el porno moderno, una starlet solo puede tocar el éxito si ha albergado en todas sus cavidades pollas de todos las tamaños. Un cliché que, como toda norma pornográfica, tiene sus excepciones. En este caso, es Rachael Cavalli la que representa esta anomalía por ser una actriz analmente virgen. Algo extrañísimo sabiendo que ha rodado más de 350 escenas con la ayuda de su fuerte presencia MILF; esto es pechos operados en exceso, rubio de bote y una seguridad aplastante. Hace pocos días regresó al set de Jules Jordan para pedir la revancha a un viejo amigo, el ‘espadachín’ Manuel Ferrara, que apenas puede contener la sexualidad imponente de la de Indianapolis cuando pone en práctica lo aprendido en lides extremas.