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Sara Vega, la sensual y folclórica hermana pequeña de Paz Vega que es actriz, bailarina y cantante

Hace un año cumplimos el sueño erótico de muchos españoles cuando expusimos el lado más sensual de la actriz Paz Vega, mito erótico de toda una generación y la actriz sevillana más internacional. Sin embargo, olvidamos mencionar el parentesco que la une con Sara Vega, su hermana pequeña, con la que comparte gran parte de su belleza andaluza y dotes para el mundo artístico. Nacida en 1979 en el tradicional barrio de Triana de Sevilla, desde bien pequeñita ya sabía que el arte fluía por sus venas y no tardó en encerrarse durante años en un conservatorio para instruirse en las tres disciplinas básicas del espectáculo: arte dramático, danza y canto.

Con semejante formación curricular no nos extraña que haya podido quitarse el maldito sambenito de ser la hermana de, una tarea nada sencilla cuando tu hermana es la ganadora de un premio Goya por protagonizar «Lucía y el Sexo» (2001). Es por eso que ha conseguido tejer una carrera la mar de nutrida, convirtiéndose en una artista andaluza tan versátil que la hemos visto en televisión, cine, teatro y musicales. Bailarina, cantante y actriz. Para que luego digan que las inquietudes artísticas no se heredan dentro de una familia.

Como cantante la descubrimos gracias a ser apadrinada por Alejandro Sanz, pero el papel que le hizo saltar a la fama nacional fue el de un transexual en la malograda serie «Bienvenidos al Lolita» (Antena 3), un personaje llamado Roxy que no tuvo una gran acogida por el público de aquel momento. Después participó en la cómica «Anclados» (Telecinco) cosechando más éxito gracias a explotar el papel de una sexy animadora de crucero que vestía ligerita de ropa. Lo que demanda la audiencia más vulgar, vamos, aunque no vamos a negar que Sara Vega está barnizada con dos capas de belleza flamenca y es el estereotipo perfecto de mujer mediterránea, de intensa mirada, cabello azabache y genes sevillanos. Para muestra una sesión de fotografías eróticas de Sara Vega en la comprobamos que a sus 43 años se conserva estupendamente.