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El poder latino de Sophia Leone, un espléndido trasero por América

Parece mentira que en JaqueMateAteos apenas hayamos escrito sobre las vivencias pornográficas de Sophia Leone, una de las actrices de raigambre latinoamericano más asentadas en territorio de EE.UU que ha rodado más de 250 películas. Nacida en México, pero de ascendencia española (sus padres eran inmigrantes españoles), esta morenaza con curvas naturales de puerto de montaña despegó por la pista norteamericana a finales del 2015 y terminó convirtiéndose en tiempo récord en una de las adolescentes latinas más solicitadas de la industria de adultos.

Sí, habéis oído bien. A los 18 años recién cumplidos se bautizó entre penetraciones y orgasmos filmados. Una edad impropia para este negocio sin escrúpulos que destroza mentalmente a jovencitas inexpertas. Pero Sophia ya venía con los deberes hechos de casa, siendo de antemano uno de los nombres más significativos venidos de Sudamérica gracias al poder de su redondo y esplendido trasero. Y es que su increíble culo era un espectáculo a la vista repleto de circunferencias bonitas que solía sacar de paseo por las calles del sur de la Florida.

Pronto, esta fuerza imparable de la naturaleza comenzó a rodar para los estudios más importantes como Vixen, Team Skeet, XEmpire, Reality Kings, Naughty America, Mofos, BangBros, AmKingdom y New Sensations, entre otras. Alcanzo cotas de fama altísimas, copando los primeros puestos de PornHub y siendo la starlet más buscada del mal llamado porno azteca.

Sin embargo, estos últimos años Sophia Leone ha caído en el olvido y apenas se deja ver por estudios de primer nivel. Puede que la pandemia del coronavirus haya sido la culpable, aunque dicen que su negativa a ampliar su abanico sexual frente al objetivo le ha pasado factura. En otras palabras, que su decisión de no debutar analmente ha lastrado su carrera y ni siquiera sus subidas de peso, que le sientan estupendamente bien a su voluptuosa silueta, logran sustentar su popularidad por los rankigs.

Sea como sea, Sophia siempre está en la picota cuando se trata de estrellas rollizas del Cono Sur, y para muestra una ristra de escenas pretéritas donde sus curvas imposibles, cual dibujo erótico, han envejecido como el buen vino.