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La feroz confesión de Sophie Anderson

Si sois seguidores del panorama pornero sabréis que a la pornostar Sophie Anderson le explotó uno de sus implantes de silicona dentro del pecho. Un trágico accidente que truncó las expectativas de la actriz británica de poder continuar filmando sus alardes de sexualidad extrema. Y es que la señora Anderson se atrevió a recoger el arriesgado testigo que dejaron Amy Anderssen y Nicolette Shea; el de las muñecas plastificadas hasta los topes. La de Bristol era una rubia de gigantescas tetas falsas y sonrisa malvada cuya vulgar efusividad carnal le aportaban un plus óptimo de bestia sexual que fagocita silicona.

No sabemos la razón del «pinchazo», ni si conseguirá reconstruirlo, pero está claro que sus días de gloria sexual son cosa del pasado. Así que rememoremos el punto álgido álgido de su carrera. Los años en los que, junto con la también pornostar Rebecca More, formó parte del grupo «The Cock Destroyers» en el submundo de la prostitución de lujo. Algo fácilmente comprobable en el estudio DDF Network, donde su cuerpo grotesco resiste penetraciones despiadadas por todos los flancos. Si esto no es ser una adicta al hardcore más irredento que baje Dios y lo vea.