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Leah Gotti: ecos eróticos del pasado reciente

La belleza cautivadora de Leah Gotti todavía perdura en el imaginario colectivo pese a que la starlet se retiró del porno sin previo aviso en el 2018 para ser madre. Una fuga intempestiva, dolorosa y traumática para una comunidad de pornófilos que jamás pudo recuperarse de semejante pérdida de talento y popularidad evaporada. No obstante, la digitalización de todo su material pornográfico nos permite rescatar con facilidad los mejores momentos de esta genuina gema atemporal. La época donde cosechó cotas de popularidad altísimas y cimentó su fama a base de que ciertos estudios glamcore exprimieran por la vía estética su privilegiado cuerpo natural.

Una de estas compañías que saboreó hasta la última gota de la diosa de Texas fue Colette, estudio decano de la productora X-Art, fundada ex profeso por el matrimonio formado de Brigham Field y Coleltte Pelisier para cocinar refinadísimas escenas que, años después, llevarían dignamente la vitola del glamcore. Hablamos de su 1º gangbang interracial, un vídeo de apenas 20 minutos en el que demostró un tremebundo potencial follándose a una pandilla de afroamericanos con llamativos gorros de navidad.

Una escena de las que marcaron época por ser un canto triunfal a la exaltación de la belleza femenina. Jamás una pornostar estadounidense había sido retratada de forma tan sublime y deslumbrante como aquel día. Y sobre todo, nunca la industria de adultos nos había ofrecido una visión tan cristalina de las virtudes de una mujer, con razones de sobra para impactar y hacerse hueco importante en la práctica sexual filmada.

Fue en ese preciso momento cuando nació la superestrella elástica que todos conocemos. Leah revolucionó el hardcore desde su propio erotismo y se erigió como una pornodiosa de gestos finos, cuidados cosméticos, formas delicadas y proporciones siderales, sin retoques quirúrgicos ni exageraciones artificiales. Sencillamente perfecta, como un ángel expulsado del paraíso por causar la envidia de los dioses. Una revelación divina que enamoraba a través de la cámara con sus derroches de sensualidad en la cama.