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Importamos carne colombiana de calidad: Mila García

En latinoamérica nunca se han comido la cabeza a la hora de bautizar con nombres las productoras pornográficas. Hablamos del estudio «Carne del Mercado», el centro sexual neurálgico del país cafetero si lo que quieres es incursionar en la paupérrima industria de adultos de Colombia. Básicamente se trata de la versión latina de la serie pilladas en la calle de Torbe a la que acuden las hembras que quieren vivir experiencias y conocer mejor su sexualidad, aunque la mayoría se arrepienten y se dan a la fuga.

Lo más interesante de su propuesta, aparte de las cientos de medellinensas que quieren probar el sexo filmado, es el peculiar toque hispano de sus escenarios donde mujeres latinas son cazadas en puestos de comida ambulante (de ahí su «original» nombre: Carne de Mercado). Así fue el pistoletazo de salida de la carrera de la colombiana Mila García, uno de los productos más fructíferos de este mercadillo desde el mismo momento que nos vendió su propio físico para que le hincáramos el diente en sus apetitosas carnes trémulas.