Si alguien le hubiera dicho a Drake en los 2000, cuando aún era el niño bueno de Degrassi, que en pleno 2026 terminaría a cuatro patas en una transmisión de Kick aullándole a una cosplayer de OnlyFans con la pechera llena de cartas de Magic: The Gathering, probablemente se habría metido a monje. Pero la realidad siempre supera a la ficción, y el ego de Champagnepapi acaba de ser domado por una gótica, cuya popularidad sigue creciendo exponencialmente.

Todo ocurrió durante el enésimo espectáculo patrocinado por casinos cripto, un programa de citas orquestado para celebrar el aniversario de Stake. ¿El premio? Conquistar a Drake. La competición ha sido feroz con contenido de alto voltaje, incluyendo actrices del porno quitándose las alianzas de boda en directo (guiño para Lena the Plug y sus modestos 25.000 dólares de consolación) e influencers dispuestas a todo por un bolso de marca.


Pero entonces entró en escena Lin Lamar, más conocida en las redes como Pinkchyu. Estética gótica, maquillaje oscuro, un historial en OnlyFans donde se viste de personaje de anime y una estrategia que deja a Maquiavelo como un aficionado. Mientras las demás aspirantes tiraban de los clichés habituales para encandilar al rapero, Pinkchyu aplicó la psicología inversa versión friki. Se presentó simplemente como «Pink», se metió la mano en el escote y sacó un sobre de cartas coleccionables para abrirlo en la cara del multimillonario canadiense.

A partir de ahí, la cacería fue rápida y piadosa. Cuando Pinkchyu tanteó el terreno preguntándole si le iba el roleplay, Drake —que en 2025 ya había confesado públicamente en el pódcast de Bobbi Althoff que su fantasía definitiva era terminar con una chica gótica de pechera imponente— cayó redondo en la trampa. «Si me dices ‘haz esto’, lo haría», balbuceó el cantante de Hotline Bling, regalando un cheque en blanco a la streamer. ¿Y qué hace una reina del trolleo cuando la estrella más grande de la música le da semejante pase de gol? Probar su autoridad. —¿Ladrarías por mí? —, soltó ella sin despeinarse.

Y vaya si ladró, Drake no solo emitió un par de ladridos tímidos para salir del paso; se entregó a la causa, gruñó frente a las cámaras de mil miles de espectadores y se ganó un condescendiente «buen chico» por parte de la cosplayer. El mismo tipo que dedicó años a cuestionar en redes a otros streamers por ladrarle a las mujeres, terminó convertido en el Caniche Real del Live Stream.

Tras aplastar a la competencia y ser coronada oficialmente como la «esposa» del evento, vino el giro final. En lugar de pedirle a Drake un coche de lujo, diamantes o unas vacaciones en las Bahamas, Pinkchyu le pidió una casa para su madre jubilada. Un movimiento de ajedrez geopolítico, pues le tocó la fibra sensible de hijo ejemplar, dejándolo absolutamente desarmado.










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