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Cindy Crawford regresa al porno después de 12 años en un bestial gang-bang

Muchos lectores de JaqueMateAteos no conocerán a la pornostar Cindy Crawford por haber sido una leyenda infravalorada en la primera década de este siglo XXI. La que fue una de las estrellas porno favoritas para toda una generación deslumbró en las portadas de Playboy y Hustler gracias a ponerse el mismo nombre artístico que la supermodelo homónima estadounidense (la que fue una de las grandes top models que desfiló en el mundo de la moda en los años 90 junto a Claudia Schiffer, Elle Macpherson y Naomi Campbell). Desgraciadamente, abandonó su faceta de actriz para dedicarse al mundo de la prostitución de lujo en Las Vegas.

Su belleza de rubia noventera de mirada lasciva fue de lo más demandado por aquella época, y le abrió la puerta a la productora de Jill Kelly convirtiéndose en una de las primeras starlets con un contrato exclusivo bajo el brazo. No en vano, posee una impresionante colección de nominaciones (incluidas dos candidaturas a la «AVN Best New Starlet») y ha aparecido en más de 500 títulos y decenas de compilaciones guarras.

Hace unas semanas, y tras 12 años de retiró con 40 palos cumplidos, volvió al circuito de adultos por todo lo alto debutando en un subgénero pornográfico que todavía no había probado frente a las cámaras: el gang-bang interracial. Fue Dogfart Network quien le sirvió a siete afroamericanos para que se la merendaran sin compasión en una sesión de casi 45 minutos. Un intenso encuentro racial donde hemos comprobado como se ha retocado el cuerpo, ampliándose sus tatuajes, para encajar en el zócalo de las MILFs agresivas, sector donde esperamos que trabaje durante los años venideros.