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El inconfundible vello púbico triangular de Rebeca Linares

Aunque Rebeca Linares, la vasca más famosa del porno de Norteamérica y actriz ibérica retirada más mítica que ha existido, cumplió su ciclo retirándose en el lejano 2011 y dejando huérfanos de fantasías a millones de españoles, su imborrable huella pornográfica perdura en el tiempo. Una estela fácilmente reconocible melena negra azabache y su despampanante cuerpo lleno de redondeces, aunque muchos pornófagos elitistas de lo natural consideraron aberrantes los implantes de silicona que se puso por destruir parte de su encantadora propuesta juvenil. Y no nos olvidemos de su inconfundible vagina depilada con un triángulo de vello la mar de sexy.

Linares fue una pornostar lo suficientemente inteligente como para hacer crecer un arbusto pequeño pero estimulante sobre su monte de venus. Sabía perfectamente que los coños afeitados al cero son simplemente impasibles, gélidos, entumecidos como un rostro sin cejas. Algo que significa el finiquito en la industria de adultos, pues el coño es el espejo del alma y el arma con el que toda starlet teje su carrera.

Su legado quedará ahí para siempre y cualquier pornostar española se ose compararse a la donostiarra es directamente insultante. Ni Apolonia, ni Nekane, ni la nueva sensación Natasha Lapiedra le llegan a la suela de los zapatos. Conocida era su obsesión con pulverizar con su entrepierna unos cuantos récords de la industria pornográfica. Razón por la que prestó sus servicios en más de 600 películas, habiéndose convertido en uno de los pilares básicos del porno hispano que cala internacionalmente.

Es por eso por lo que desde JaqueMateAteos nos parece imprescindibles exponer y revisionar, con pelos y detalles (nunca mejor dicho), su legendaria escena de la película «Oil Overload #4» de Jules Jordan, serie pornográfica ampliamente comentada en esta santa casa (la peruana Jynx Maze en el volumen 5 y Kelly Divine en el 2º) por tener el aceite como aliado en los gangbangs más desquiciados con los actores Ramon Nomar, Eri Everhard y Mark Wood. Más que nada para rememorar la estrella con más proyección de las que ha dado este país llamado España.

«Oil Overload #4» de Jules Jordan