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Casey Calvert, 10 años coqueteando con la sumisión BDSM

Parece mentira que la gran Casey Calvert se haya postulado como una de las starlets más polivalentes de la industria norteamericana sin apenas montar alboroto. A la de Baltimore apenas no se le esté dando reconocimiento a su exigente carrera, repleta de fascinantes dobles penetraciones en estudios de vanguardia casi desde sus albores. Tal vez por eso sea una de las pocas actrices que se somete voluntariamente a las sesiones traumatizantes de las mazmorras de Kink; el lugar predilecto para los sadomasoquistas que disfrutan con los fetiches más duros.

Por suerte, tras 10 años de servicio activo, no se ha acomodado como otras pornstars de su generación y es capaz de transformar el dolor en placer, dejando claro que ninguna práctica se le resiste cuando se trata de zambullirse en las restricciones del bondage con el uso de esposas, cuerdas y cadenas.