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Verónica Forqué y la sexualidad desmadrada de su hija: María Forqué

Puede que el refrán español «De tal palo tal astilla» no sea del todo indicado para explicar porque la polémica hija de Verónica Forqué —la artista extremadamente transgresora María Forqué— vive su sexualidad a flor de piel haciéndonos cómplices cada vez que se exhibe desde su Onlyfans (bendita fuente de ingresos). Resulta inverosímil que habiendo nacido en pleno Franquismo haya podido transmitirle a su hija una libertad sexual del tipo «Living la vida loca», provocadora y sin pudor a la hora de enseñarnos sus grandes pechos o vendernos sus bragas usadas.

Verónica Forqué follando en «Kika» (1993)

Puede que la aclamada actriz española de los años dorados 80 y 90 engañara a los puretas españoles con esa personalidad cándida y frígida que empleaba en sus películas. Por aquella década era típico mezclar comedia con sexo y a Verónica le sentaba estupendamente bien esas escenas de cama en películas como «Por qué lo Llaman Amor cuando quieren decir Sexo» (1993), «Moros y Cristianos» (1987) o «Sé Infiel y no Mires con Quién» (1985).

Una impecable vida dedicada en cuerpo y alma a la interpretación que los críticos de cine supieron recompensarle con nada menos que cuatro Premios Goya. Y es que la madrileña pelirroja viene de una época de célebres directores que sabían cómo dirigir a estas mujeres nacidas para interpretar. Verónica, aparte de ser chica Almodóvar, era un rostro popular en la sociedad gracias a series como «Pepa y Pepe» (1995). Hasta a día de hoy se la conoce gracias a su pequeño papel en «La Que se Avecina» en la que hace de alcaldesa zumbada.

Estamos seguros que si habéis visto alguna escena sexual de Verónica Forqué la tendréis como mito erótico inconfesable de una época pasada. Una actriz que tenía un don para la vena cómica y de las que ya no quedan; cuyas tetas y cabello pelirrojo, por suerte, le han dado mucho trabajo.

María Forqué, la artista fetichista, estrambótica y exhibicionista que tiene Onlyfans

Agarraos que viene curva. María Forqué, hija de la célebre actriz de cine español Verónica Forqué, es una moderna artista transgresora de 31 años que se hace llamar Virgen María en las redes sociales y es especialmente conocida por desnudarse en público para realizar performances extremadamente eróticas, casi rozando lo pornográfico. Lo que se dice una cabra loca del mundo del arte conceptual que se junta con malas compañías como Daniela Blume, la exactriz porno, y tiene como hobby subir fotos a Instagram de alto contenido sexual.

Solo hace falta echar una ojeada a sus plataformas sociales para comprobar que el exhibicionismo, la provocación y el sexo son el epicentro de sus extravagantes proyectos artísticos (bañándose con sangre o enseñando partes pudendas del cuerpo cubiertas de vísceras), muchas veces censurados por enseñar demasiado su lado casquivano y desmadrado. De ahí que no entendamos de dónde ha salido su fetichista vena sexual, porque no había antecedentes familiares.

Lo que sí parece estar claro es que los enormes pechos de María Forqué los ha heredado gen a gen de su madre, son como dos gotas de agua, incluso más grandes. Es como ver el busto de Verónica de una edad pasada en el presente. De ahí que disfrute mostrándonos sus encantos a lo largo y ancho de todo Instagram, razón por la cual le costó la expulsión en la puritana red social.

Y es que no es ningún secreto que María Forqué se vuelve una modelo multidisciplinar controvertida que recibe multitud de calificativos cada vez que evidencia su arte de esa forma tan explícita. La performer madrileña no tiene filtro y comparte con sus fieles seguidores fotos controvertidas, sexys, íntimas y de mal gusto combinando su cuerpo completamente desnudo. Todo en favor de su arte.